viernes, 1 de octubre de 2010

Abelardo y E...(Poema de Alexander Pope)


En las profundas celdas de soledad horrenda
en donde la celeste contemplación reposa,
en donde reina la melancolía pomposa,
¿qué significa el tumulto de esta vestal senda?

¿Por qué mis pensamientos huyen de este retiro?
¿Por qué aquí en mi corazón arde él fuego escondido?
la culpa es de Abelardo ,yo siempre le he querido,
él besara mi nombre, todavía, le miro.

¡Fatal y amado nombre! permanece él secreto
de estos labios sellados con la sagrada mordaz;
mi corazón, lo ocultara, es su intimo disfraz,
donde mezclando a dios esta su amado decreto;

visible se hace él nombre,-ha, no escribas, mi mano-;
integro está ya, así que -¡lágrimas borradlo!-
Eloísa vida, vano es que rece,-llorarlo!-
su corazón dicta, y obedecer es humano.

Inexorables muros, orbe lóbrego tiene
mustios y voluntarios ,suspiros penitentes!
¡Oh rocas desgastadas por piadosas simientes!
¿Oh grutas y cavernas que espinas les detiene!

¡Túmulos con vírgenes de ojos pálidos velan,
santos cuyas estatuas a llorar aprendieron!
Mudez, que es inmutable y como vosotras, fría,
no me han vuelto en piedra, todavía no quisieron.

Me divide él corazón la ardua naturaleza;
soy Abelardo, no soy toda del paraíso;
ni llanto que siempre existió ni vana nobleza,
ni oración, ni aquella que romper la angustia quiso.

Cuando llegan tus cartas y las abro temblando,
por él conocido nombre despierto me angustio.
¡Oh nombre para siempre amado, es siempre mustio!
¡murmura y las lágrimas le brotan suspirando!

cuando descubro él mío también yo me estremezco,
alguna vez bárbaro lo persigue de cerca.
Recorriendo y derramando una lágrima terca
guiados por mustio dolor perverso que aborrezco;

¡de Cupido ardiendo o bien mustia en mi lozanía,
en un convento sola, y en tinieblas perdida!
es religión, indómita llama de agonía,
del entusiasmo se murió aquí Cupido un día

más escribirme todo para que unirse puedan
todos nuestros suspiros, todos nuestros castigos
ni enemigos, ni autoridad no serán, testigos
¿y Abelardo podrá esencia la bondad que puedan?

Las lágrimas son mías, no pretendo ahorrarlas,
reclama él Cupido llantos antes que él le hable.
Mis ojos no persiguen otra labor amable;
lo que pueden hacer sólo es leer y llorarlas.

Ah, más que compartirlo dame toda tú sanción.
Enseñó a escribir la paraíso a desdichados,
a doncellas cautivas, a aquellos desterrados;
olvidados de Cupido, buscaban ,ocasión,

constantes al fuego, él valor enardecida,
desea vincularse con la virgen sin temor,
eximirle los rubores, dejar todo su amor,
avivar los intercambios suaves de la vida,

del polo hasta las indias ha de irradiar su angustia.
Cuando Cupido llegó con el nombre de amistad,
ybsabes con que inocencia sentí una potestad;
potestad angelical te formo hermosa mustia,

con la emanación total de un bello entendimiento.
Esos ojos sonrientes, atenuando sus rayos,
brillaban con dulzura que miran mil lacayos.
Te contemplé inocente: y él paraíso siento;

y las verdades divinas las enmendó tú voz.
¿De labios semejantes, qué preceptos no encantan?
Rápido me enseñaron, no es pecado si cantan:
retorne a los senderos de los sentidos por voz,

no quise hallar un ángel, lo que amaba era un hombre.
De los santos la prosperidad,remota veo;
no envidio él paraíso, no soy de alguno reo.
Inducida a casarme, memoria que así nombre:

¡maldigo toda ley que él, Cupido no ha inventado!
Liviano como él aire se pierde en una estela
abre alas él Cupido, y en un momento vuela.
el paraíso aguarda ,a quien se ha desposado,

augustos sus actos, venerada es en su ego
transformará eso en un entusiasmo verdadero.
¿Qué es para Cupido, celebridad, venidera?
Y cuando profanamos del dios celoso él fuego,

para vengarse inspiraba un Cupido sin flema,
y ordena equivocados lamentos a mortales
que buscan él Cupido y solitarios iguales.
Si él dueño de este orbe sucumbiera a mi poema,

despreciaría todo, su trono y sus riquezas:
esencia yo la emperatriz pensar no quisiera,
solo del hombre que amo el querido tuviera,
si es que existe un nombre, me libere de proezas

más encapirotado, por ti lo llevaría.
¡Oh prosperidad afortunada atrae él valor,
es cuando Cupido es libre por la ley del amor:
y asi al poseer esa esencia poseería

vació en el intelecto y un dolor en el pecho;
los pensamientos se unen al salir de los labios,
y mutuos los deseos del corazón son sabios.
Esto dará gran prosperidad, si existe de hecho,

la prosperidad ,la que fue de Abelardo y mía.
¡como cambia todo! un tremulo terror asciende:
y alguien desabrigado yace atado, por ende!
¿Dónde estaba Eloísa?, su voz ,su mano mía,

y su puñal deteniendo él horrendo mandato.
¡Ah! ¡Bárbaro, detente!, por ello pide perdón;
si él crimen fue común, que comun sea la sanción
muda ya de vergüenza, reprimido yo le ato,

dejo que hablen mis lágrimas, ardientes rubores.
¿Podrías olvidarte de aquel soberbio día
cuando la pie del altar yacíamos horrores!
¡Podrías olvidar aquella lágrima mía

diciendo adiós la orbe ,nubilidad ferviente!
Cuando con fríos labios besé él velo sagrado
palidecio lámpara, tembló crucificado
se asombraron los santos la deplorar mi frente,

la conquista logro y no se quedo en él paraíso,
y a los mustios altares cuando yo me acercaba
no en la cruz, en tus ojos, yo mis ojos clavaba.
ni indulgencia ni celo pedía, indeciso;

y si pierdo tú Cupido habré perdido todo.
Con miradas, palabras, ven alivia, enreda,
todo eso para dejarme lo menos que queda
ese amado seno, dejadle hundir en él lodo

bebiendo él delicioso veneno de tus ojos,
en tú labio anhelante, abrazada a ti intento;
una emanación total de un bello entendimiento.
esos ojos sonrientes en esos rayos rojos,

brillaban con dulzura cada canción que cantan.
Te contemplé inocente: canto él paraíso oyó;
y las verdades divinas cuando tú voz calló.
¿De labios semejantes, qué preceptos no encantan?

Bien rápido me enseñaron que no es pecado amar:
retorne a los senderos de los sentidos goces,
quise hallar un ángel,ya que amaba eran sus voces.
De los santos la prosperidad, vaga ha de acabar;

no les envidio él paraíso que por ti pierdo.
Inducida a casarme, memoria que exclamaba:
¡maldigo toda ley que Cupido aún no clama!
Liviano como aire frente al lazo de un recuerdo

abre alas él Cupido, y en un momento vuela.
Riqueza, paraíso aguarda a la desposada,
augustos actos, venerada su celebridad
transformará todo eso en alegria verdadera.

¿Qué son para Cupido,el poder , la riqueza?
y cuando profanamos del dios celoso él fuego,
para vengarse traería a Cupido que es ciego,
y ordena equivocados lamentos de tristeza

que buscan Cupido y los solitarios que aman.
si el dueño de esteorbe sucumbiera ,a mis pies,
despreciaría todo, su trono todo al reves:
seria esencia y esa emperatriz que no reclaman

y solo del hombre que amo yo quiero su esencia,
y si es que existe ese nombre, y en él estaría
más encapirotado, por ti lo llevaría.
¡Oh prosperidad afortunada, por él valor,

y asi cuando él Cupido es libre y la ley natural:
entonces tener, esencia poseída, no es
mas que llevar en la mente, un gran dolor soez;
los pensamientos se unen la salir verso banal,

y mutuos los deseos del corazón renacen.
Esto podrá esencia prosperidad, si es que existe,
la prosperidad que una vez a Abelardo diste.
¡Ah como cambia todo! un reluciente horror hacen:

alguien desprotegido yace atado, ¡lo hieren!
¿Dónde estaba Eloísa?, donde está su su mano,
su puñal deteniendo él que ha de mandar profano.
¡Ah! ¡Bárbaro, detente!, y si él ultraje hicieren;

si él crimen fue común, que común sea la sanción
muda ya de vergüenza, reprimido él su rabia,
dejo que hablen mis lágrimas, mi conciencia sabia
¿podrías olvidar aquella soberbia ocasión

cuando al pie del altar yacíamos ahí a un lado!
¡Podrías olvidar qué las lágrimas cayeron
diciendo adiós la orbe con nubilidad vieron!
Cuando con fríos labios besé él velo sagrado

palidecieron lámparas, temblaron altares.
se asombraron los santos la deplorar promesas,
la conquista lograda vaciló ,por los mares
y a los mustios altares cuando yo me acercaba

no en la cruz, en tus ojos, mis ojos se clavaban.
ni indulgencia ni ni perdon pidio el algun modo;
y si pierdo tú Cupido habré perdido todo.
con miradas, palabras, ven alivia mi sanción,

todo para cejarme por lo menos te queda
en ese amado seno deja que me demore
bebiendo él delicioso veneno de tus ojos,
en tú labio anhelante, abrazada a tú pecho;

dame lo que tú puedas, y soñaré yo él resto.
¡Ah, no!, más bien instrúyeme a gozar de otra cosa
y con otras bellezas encántame los ojos
muéstrame clara intelecto ,morada suntuosa,

Abelardo se aleje de mi y tal vez busque a dios.
Piensa que tú rebaño merece tú cuidado,
niños en tú súplica, plantas entre tus manos.
en la primera edad del extenso orbe asi huyeron

buscándote en las montañas y tierras salvajes.
Elevaste altos muros; y el tan solo se sonrió,
Abrióse él paraíso en él yermo, en las sombras.
y ningún huérfano vio los bienes de su padre

irradiar esplendores sobre nuestros altares,
ningún santo de plata que algún avaro hizo
sobornó defraudandolo con el paraíso;
simples son nuestros techos,con piadosos pilares,

son vocales solas que son de elogios al creador.
Entre estos muros mustios (que atan igual que redes),
agujas coronadas, musgos en las paredes
donde terribles arcos tornas días en noches

y confusas ventanas vierten amonestación
tus ojos difundían un rayo así sumiso
y alegraban las horas con fulgores de paraíso.
Ningún rostro divino nos trae ahora aflicción

todo es dolor turbado son lágrimas continuas.
En todos aquellos que rezan busco mi fervor
(¡oh dolor tan piadoso de caridad, del amor!),
y ¿por qué esta esencia vil de oraciones en ruinas?

¡Ah! ¡Tú que eres mi padre, mi hermano, esposo ven!
Y deja que te conmueva con muchas palabras,
como hija y esposa, esperando tú ser abras.
Montañas llenas de pinos donde quiera que estén

murmuran en él viento y ondulan en la altura,
los arroyos que vagan brillando entre montañas,
las grutas que hacen eco a los torrentes de canas,
jadeantes árboles, y viento que susurra,

por la brisa ondulada en el lago estremecido:
todas las escenas a lucubrar se dirigen,
ni entregan la reposo la visionaria virgen.
entre las arboledas nocturnas a su nido,

en sonora aflicción, se entremezcla sepultura,
y la melancolía apacible nos prodiga
el silencio ,y la mudez de muerte es testiga;
es sombría presencia ensombrece con negrura,

en mústiese las flores, oscurece los pastos,
de las altas cascadas los murmullos ahonda
e inspiraba un más vaporoso terror que ronda.
Y asi pasearé para siempre, en estos claustros

qué mustio experimento estara haciendo Cupido
podrá con la muerte alejar sempiternos lazos:
permanecerá mi frió atrapado en los sargazos
todas sus flaquezas, a las llamas sometido,

cuando no sea un crimen que a las tuyas unidas,
¡desprotegida!, me creen de dios, como esposa:
¡soy consabida esclava de Cupido y su prosa!
¡Cielo, asísteme! ¿Cómo curo estas heridas?

¿nacen en mí por clemencia o por desesperanza?
aquí donde helada inocencia se retraía
Cupido halla en sus fuegos a una palabra sabia
arrepentimiento no me aflige no me alcanza;

lloro por él ,siempre le he querido , he pecado;
considero mi culpa, su fantasma enardece,
me arrepiento del pasado, por lo que acontece:
oro ,contemplo el paraiso, lloro por mi amado,

oro, pensando en ti, y mi inocencia maldigo.
¡de tantas enseñanzas pérfidas por queridos,
la sapiencia más difícil, sin duda es olvidar!
¿Podré olvidar el crimen , desorientar la razón?

¿Aborrecer la afrenta y perdonar a el ofensor?
¿Del pecado arrancarle todo adorado objeto?
¿Podré yo indicar cual es y sera nuestro veto?
¡Tarea irrealizable, sera abjurar su vigor

para alguien que ha perdido asi como yo él corazón!
¡Antes que llegue mi valor a un tranquilo estado
cuantas veces tendrá que amar y mostrar desazón!
La desesperación, él pesar, él ha buscado,

el desdén ,ya ha logrado de todo, salvo olvidar.
Si acaso en él paraíso se autoriza el valor,
no la toca, la rapta; la inspiraba, con amor.
ho enséñame a vencer a amar, mas también a olvidar,

renunciar a Cupido, a mi vida -a la nuestra-.
Llena mi corazón con representación de dios,
puede rivalizar y sugetarle solo voz.
¡Qué ledo es casualidad de la vestal siniestra

olvidarse del orbe, por él orbe olvidada!
¡Sempiterno fulgor de intelecto sin memoria,
en cada súplica aceptada, en cada historia!
Labor ,reposo puntual inteligencia dada;

"obediencia del sueño, que llora o que despierta",
deseos resignados, siempre iguales afectos,
lágrimas que deleitan , que inspiraban momentos.
La gracia circunda, la iluminan luz incierta.

le dan sueños dorados ángeles en voz baja,
la rosa del edén que eterna intelecto brilla
y alas de tu esencia conclusiones en la orilla;
y por ella se prepara la nupcial mortaja,

por ella blancas vírgenes epitafios cantan;
oyendo celestiales arpas ella se muere,
con visiones de sempiterno día se fuere
el valor ambulante lo entregan y te espantan

otros arrobamientos , profana prosperidad:
la conclusión de un día mustio y atormentado
devuelve la represalia de ilusión robado
entonces con sapiencia dormida de libertad

y mi valor sin sus lazos se entrega toda a ti.
¡Maldecidos terrores de la noche consiente!
Con que explendor exalta el pecado aqui presente.
Demonios tentadores suprimen todo por ti

reavivan en mi valor las fuentes de Cupido.
Yo te escucho y te veo,sin discusión tus pasos
y enlazo tú fantasma con mis ávidos brazos.
Estoy despierta, ya no te oigo, ya no te he oído,

y me esquiva tú fantasma, como tú, sin bondad.
Clamo en voz alta él nombre, no escucha lo que digo;
si le tiendo mis abrazos vacíos contigo.
Para soñar de reluciente mis ojos cerrad;

¡surgid, amados dolos, vosotras ilusiones!
¡Ah! no, ya me parece que vagando seguimos
llorando canciones, entre paramos vivimos,
con pálidas hiedras y ruinosas construcciones,

y ahondando él abismo, oscurecida roca.
y de repente, me llamas desde el paraíso;
las nubes se interponen, braman una ola que hizo,
me oigo gritando, por el castigo que me toca

me despierta el dolor que me había abandonado.
Severa ,algo bueno por ti ordenan las parcas
del agrado, una fresca interrupción que abarcas;
corta muerte ,vida, calmo y fijo ocasionado,

ya ni la sangre se aviva ni él pulso enardece:
tranquila como el mar antes de que hubiera viento,
o valores que ordenan la agua su movimiento,
meloso como esos los sueños que impune el hace,

del paraíso prometido que el solo sabe.
¡Ah!, ven aquí Abelardo, ¡no tienes por que temer!
La antorcha de afrodita no arde para fallecer.
Refrenado el deseo -deseo que no cabe.

Permanecerás frió, ¡aunque Eloísa te ame!
Llamas sin esperanza, eternas como aquellas
que iluminan a todos muertos y sus querellas.
¡Ah, que imágenes surgen donde mi vista clave!

Mis amadas ideas sin conclusión me siguen,
se elevan entre árboles, frente al altar se elevan
oscureciendo mi valor en mis ojos juegan
gasto un poco del alba, suspiro que dirige,

tú representación se intercala entre dios y yo,
parecería que oigo tú voz en cada canto,
cada cuenta del rosario lágrima que cayo.
Cuando fragantes nubes del incensario santo

y él órgano vaporoso mi valor eleva,
y tan solo la memoria elimina las dotes;
confunde los altares, cirios y sacerdotes;
mi valor se hunde y se ahoga y el mar se lo lleva

mientras tiemblan los ángeles los altares arden.
y mientras estoy postrada, con sanción humilde,
la potestad de las lágrimas se ve cual tilde.
Mientras que te imploro, trémulas lágrimas blanden,

incipiente gracia se abre paso en mi corazón.
Ven aquí si te atreves, con todos tus encantos,
contra del paraíso dispútale los santos;
con alucinantes ojos mírame ¡con pasión!

Borra una a una ,esas relucientes sensaciones,
toma todas mis lágrimas, mi gracia y mi mustios,
toma los infructuosos castigos y oraciones,
mientras asciendo ráptame de santas mansiones,

asiste a los demonios y asi arráncame de dios.
¡No! huye de mi lado, hasta distancias polares,
eleva entre nosotros océanos, y mares.
Ah no vengas, no escribas y no pienses con tu voz,

no compartas ni un ansia la que por ti yo he sentido,
renuncio a tus promesas, me entrego al abandono;
renuncia a mí, olvídame, otórgame eltrono.
Semblante seductor (que aún miro), y sentido,

adios Cupido, dilectos pensamientos, ¡adiós!
OOh potestad celestial, oh gracia tan buena;
maravilloso negligencia ,mustia faena,
hija del firmamento, iluminada por voz,

con la resplandeciente fe, temprana eternidad.
Entrad, amables huéspedes, y todos decidme,
envolvedme en eterno reposo: recibidme.
y contemplad en la celda a Eloísa extendida,

inclinada en penumbras de la muerte circunda.
En él viento más tenue, hay un valor que entablan,
voces que no son ecos entre los muros hablan,
y mientras vigilo una lámpara moribunda

de vecinas sepulturas lóbregos murmullos,
"¡hermana, ven hermana! (parece que dijeran),
este lugar es tuyo, ¡hermana si tuvieran!
Temblé ,llore,y rece como tú, (rezos tuyos)

fui víctima de Cupido aunque ahora soy pura.
Más todo es valor por este sueño sempiterno;
aquí él Cupido, la sanción, olvidan su infierno,
el fetichista pierde todo temor, (susurra)

pues quien absuelve los males no él hombre sino dios".
¡ ya voy, preparad las rosadas glorietas, tiernas
las celestiales valor, las flores sempiternas,

donde haya pecadores que encuentren de amor en pos

donde las llamas rojas arden y al viento retan.
y Abelardo, al final oficio mustio asiste,
suaviza dirección al reino del día triste.
Morada de labios trémulos,los que se inquietan,

besa mi final soplo, toma mi valor vuela.
¡Ah!, no, con las sagradas vestiduras aguarda,
y con él cirio piadoso que tú mano guarda,
presenta la crucifijo mi vista, tú vela

¡enséñame y aprende de mi valor a morir!
contempla a Eloísa; ¡la que un día hube de amarla!
Entonces no esenciará ya un crimen contemplarla.
¡Ved!, dejan mis mejillas las transitorias rosas,

y él final destello languidece ante mis ojos,
hasta que ya no quede ni el pulso ni el aliento
y ya no seas amado mi , por mis despojos
muerte grande, elocuente, sola experimento

si todos amamos el polvo y Cupido es nuestro.
Después, cuando él casualidad tu rostro destruya
(la causa de mis prosperidad y que de ti huya),
en extática ocurrencia se extingen tus ansias,

nubes solo bajen,que los ángeles les guarden;
para que el esplendor del sol baje al paraíso,
como yo encapirotados y un santo te quiso.
y que nos ampare al sepultarnos en el andén

a tú inmortalidad hoy he agregando mi verdad.
dentro de muchos siglos, pasadas ya mi reto,
y cuando mi corazón iracundo este quieto,
si a dos almas vagando trae la casualidad

a estas fuentes y muros blancos de paracleto,
unirán sus cabezas y andaran con gran afan,
bebiendo uno de otro otro lagrimas que vierto,
y con temor compasivo, presiento que dirán:

"no tengamos que amarnos como estos se han amado".
En uno de los salmos del numeroso coro,
la abnegación horrendo que engrandece él decoro,
las desnudas piedras, si indivisos olvidados

se posan donde nuestras frías reliquias yacen,
del paraíso robará con fervor momentos
una lágrima humana que esenciará en intentos.
Y si él por casualidad quiere un poeta lo hacen,

en su casualidad y nuestra estara y le llaman,
condenado por años a deplorar la ausencia,
a imaginar encantos pues no habría creencia
-existen las esencias a las que todos aman-

y deja que nuestra tierna y mustia historia cante;
dirá mejor mi sanción él que mejor la sienta,
y valorar sus cantos que caviloso intenta.
Mi fantasma que escapo de infierno va adelante

3 comentarios:

  1. Gracias por publicar esta versión en español del poema mencionado en y que inspiró la pelicula ETERNAL SUNSHINE...

    :0)

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  3. Disculpe, me gustaría saber de quién es esta traducción y si está disponible en alguna edición impresa o digital. Muchas gracias.

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