
—A comer, niña, a comer,
a la mesa o a la cama,
solo una vez se llama;
a correr, ven a comer.
a la mesa o a la cama,
solo una vez se llama;
a correr, ven a comer.
—No, mamá, hoy no tengo hambre.
—Hija, tienes que comer,
si no, con un gran alambre
te daré, no vaya a ser,
—Hija, tienes que comer,
si no, con un gran alambre
te daré, no vaya a ser,
no los codos en la mesa.
—¿Por qué siempre esa canción?
—Porque eso aquí no reza,
es de mala educación.
—¿Por qué siempre esa canción?
—Porque eso aquí no reza,
es de mala educación.
¿Manos en la cabeza?
¿No la puedes sostener?
¿Acaso es que tanto pesa?
¡Ay, mi niña, se te va a caer!
¿No la puedes sostener?
¿Acaso es que tanto pesa?
¡Ay, mi niña, se te va a caer!
Qué niña tan traviesa,
es que tienes que entender:
ya deja esa pereza,
que ya tienes que comer.
es que tienes que entender:
ya deja esa pereza,
que ya tienes que comer.
Que lindo poema.
ResponderEliminarTanta ternura, te aporta mucho material para crear imagenes en colores calidos en tu mente.
Porque me obligan a comer!!?
Parece muy espontaneo, fresco y sutil.
si un poema fresco nada complicado aun asi mu bien rimado y extructurado felcidades mario
ResponderEliminar