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martes, 25 de septiembre de 2012

Si (Autor Rudyard Kipling)


Si puedes conservar la cabeza
cuando todo mundo a tu alrededor
la pierden y te echan la culpa;
 
si puedes confiar en tu entereza
cuando los demás dudan de ella
y al mismo tiempo si en una pieza
 

si puedes esperar a una estrella
y no cansarte por esa  espera,
 

si engañado por quien te rodea
pagas con mentiras como sea
odiado y no odiar a la primera
no parecer demasiado bueno,
 ni hablar con mucha sabiduría...

Si puedes tu soñar y no dejar
que los sueños a ti te dominen;
si puedes pensar y dejar de hacer
que los pensamientos a te minen

si puedes a ti mismo encontrarte
con el triunfo y o con el desastre
y tratar a estos dos impostores
de la misma manera ese lastre
 
si puedes soportar el escuchar
la verdad que tu has dicho sin precio:
que tergiversada por bribones
hacen una trampa para el necio,
contemplado destrozadas cosas
a las que has dedicado tu vida
hoy te agachas para ver construida
con las herramientas desgastadas...

Si con tus triunfos haces un ato
y arriesgarlo todo en una carta,
y perder, y comenzar mas alto
por el principio y no dejar harta

una frase sobre tu pérdida;
y si tu obligas a tu corazón,
a tus nervios y a todo en tu vida
servirte en tu camino habrá razón

aunque hayas perdido toda fuerza,
La Voluntad que dice "!Continuad!".
 
Si puedes hablar con la multitud
y perseverar también tu virtud
o caminar entre Reyes, "andad"
y no cambies tu manera de ser;
 
si ni los enemigos pueden ver
ni los amigos pueden dañarte,
los hombres van a necesitarte
mas ninguno nunca demasiado
 
si un día inexorable un minuto
usas recorriendo enorme río
valdrá segundos aquella estrella
la Tierra y todo lo que hay en ella,
y serás un hombre, hijo mío.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Oda al otoño (autor John Keats)


Estación de las nieblas y fecundas sazones,
colaboradora íntima de un sol que madura,
conspirando con él cómo llenar con premura
la fruta que alegra todos esos corazones
 

y bendecir las viñas que corren por las bardas,
encorvar con manzanas los árboles del huerto
y colmar todo fruto de madurez incierto;
de calabazas hinchadas y avellanas pardas

con un dulce muy interior tu  haces brotar tardías
a numerosas flores hasta que las abejas
calurosos creen interminables los días
pues rebosa el estío el en esas celdas viejas.

¿Dime quién no te ha visto ahí en medio de tus bienes?
Quienquiera que te busque ha de encontrarte primero
por ahí sentada con descuido en un granero
aventado el cabello dulcemente en tus sienes
 

o en surco no segado sumida en hondo sueña
aspirando amapolas, mientras que la hoz respeta
gavilla de entrelazadas flores y a su dueña
 

o te mantienes firme como una espigadora
cargada la cabeza al cruzar una hondonada
o al lado de un lagar con tu paciente mirada
ves rezumar la última sidra hora tras hora.

¿En dónde con sus cantos está la primavera?
No pienses más en ellos sino en tu propio canto.
día que entre nubes florece por vez primera
y tiñe los rastrojos de un matiz rosa tanto
 

cual lastimero coro los mosquitos se quejan
en los sauces del río, alzados lo alto dejan
conforme el leve viento se reaviva o se muere;
 

y los corderos balan allá por las colinas,
los grillos en el seto cantan, y el petirrojo
con dulce voz de tiple silba en algún abrojo
y trinan por los cielos bandos de golondrinas.